28 de diciembre de 2013


FAMILIAS ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS

 

La droga, el alcoholismo, la esclavitud sexual, los embarazos precoces, la delincuencia, los desequilibrios psíquicos, afectivos e inclusive enfermedades físicas, tienen casi siempre su raíz en la falta de familia o de amor en el hogar.

El desempleo, la carestía y los bajos salarios presionan que ambos padres de familia trabajen fuera del hogar lo que provoca muchas tensiones y da como resultado mucho descuido de los hijos y violencia frecuente en la familia.

Tendremos que ver esta situación a la luz del proyecto de Dios que nos muestran las lecturas de hoy

 

La primera lectura está tomada del libro del “Sirácide”. En él se nos brindan enseñanzas para saber vivir en la presencia de Dios y en la comunidad humana. Muchas de dichas enseñanzas tienen que ver con la familia.

Ben Sirác tiene en mente el texto de la Alianza donde se manda expresamente honrar al padre y a la madre. Insiste de modo particular en el trato hacia los padres, sobre todo los padres ancianos.

La lectura de la carta a los colosenses que leemos hoy es una de las más bellas descripciones de la vida cristiana que encontramos en la literatura paulina.

El haber ya muerto y resucitado con Cristo debe convertir al creyente en una persona con los pies bien plantados en la sociedad, para transformarla con su compromiso y testimonio.

Dicho de otra manera: es la tarea de hacer «presente» en este mundo el «futuro de la nueva humanidad» a la que Dios nos ha destinado en Cristo.

La mirada del cristiano tiene que orientarse de nuevo: tiene que dirigirse resueltamente hacia «arriba»; porque allí está el nuevo centro donde convergen los deseos de la comunidad cristiana y de cada uno de los cristianos: Cristo. El que busca a Cristo allí le encuentra.

La Iglesia es como una gran familia que vive en la presencia del padre Dios con los sentimientos tan elevados y nobles que se enumeran en esta carta: misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión, perdón mutuo, paz...

 

Los judíos en la época de Jesús, y muchos de los pueblos primitivos, no conocían, ni conocen, las actuales dificultades y crisis por las que atraviesa en nuestra época la familia.

El modelo de familia del tiempo de Jesús, era el patriarcal. No contaba para nada el amor. La mujer quedaba anulada como sujeto de derechos y deberes jurídicos. El fin del matrimonio era tener hijos.

En el evangelio de San Mateo se nos presenta un momento concreto de la vida de la sagrada familia: el de su huida a Egipto para evitar la persecución desatada por Herodes.

Admiramos la valentía, la solicitud y la prudencia con que José cumple las instrucciones del ángel, y la docilidad de María.

Este pasaje además constituye un símbolo de la providencia paternal de Dios sobre estos humildes esposos, a los cuales ha confiado los primeros pasos de su enviado.

 

Para nosotros celebrar la fiesta de la Sagrada familia significa formar familias abiertas al proyecto de Dios: Familias que ven y sirven a Dios en los padres y de modo especial en los padres ancianos

Para nosotros celebrar la fiesta de la Sagrada familia significa formar familias que ponen en el centro a Jesús, el Cristo, y se esfuerzan por vivir la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el perdón mutuo y la paz...

Para nosotros celebrar la fiesta de la Sagrada familia significa poner como actitud principal el amor que se manifiesta en que el padre, como José, vive la valentía, la solicitud y la prudencia para proteger a su familia y María colabora consciente y activamente en velar por su hijo.

Feliz año 2014

Cosme Carlos Ríos

 

21 de diciembre de 2013


En su actuar, Dios utiliza signos pequeños

 

En general los católicos damos mucha importancia a las actividades que realizan las personas importantes, las actividades que se realizan en centros de renombre.

Pero no suele haber un lugar para los pequeños: Los niños, los ancianos, los indigentes y los que menos tienen.

Da la impresión que sólo descubrimos la presencia y la acción de Dios en aquello que brilla.

 

La lectura de Isaías que leemos hoy, nos ubica alrededor del año 733 a. C. Asiria está ganando cada vez más terreno; Damasco y Samaría quieren obligar al rey de Judá a aliarse con ellos para atacar juntos a Asiria.

Contra los consejos de Isaías, Judá (Ajaz) prefiere pedir ayuda a los asirios. Éstos apoyan al pequeño reino del Sur, pero le someten a un duro vasallaje.

Isaías, como la gran mayoría de profetas, predica no sólo de palabra, sino también a través de gestos simbólicos y de signos.

La fe que Isaías exige de Ajaz tiene un contenido bien concreto: él debe creer en la promesa que el Señor hizo a David.

Ningún poder humano podrá oponerse al cumplimiento de esta promesa, con tal que el rey y el pueblo pongan toda su confianza en el Señor.

En este caso, Isaías ofrece a Ajaz un signo que debía ser garantía de salvación para Judá. El rey rechaza el ofrecimiento, porque no está dispuesto a cambiar sus planes.

Entonces el profeta le anuncia un signo: Dios no va a salvar Judá por medio de los poderosos asirios sino por medio de la debilidad de un recién nacido y de una madre joven

El evangelio de San Mateo nos presenta la visión que tiene José, en la que Dios le revela el cumplimiento pleno de las profecías hechas a David y más tarde a Ajaz: La salvación del pueblo vendrá por medio de un pequeño niño, nacido de una madre joven.

Dios nos sigue hablando hoy por medio de señales, pero las señales de Dios no vienen del poder, de la riqueza, o de la fama sino que vienen de lo pequeño.

 

Celebrar la Navidad ha de significar para nosotros, abrir los oídos, estar atentos a las señales de Dios: Los niños que claman por el hambre, la falta de salud y el maltrato

Celebrar la Navidad ha de significar para nosotros, abrir los ojos, estar atentos a las señales de Dios: Los ancianos, abandonados y enfermos

Celebrar la Navidad ha de significar para nosotros estar atentos a las señales de Dios: estar atentos abrir las manos, para apoyar a las instituciones que apoyan a los niños y a los ancianos

Feliz Navidad

Cosme Carlos Ríos

Diciembre 21 2013

 

14 de diciembre de 2013


Las obras que identifican al Mesías

Los cristianos solemos identificarnos por nuestra participación en la Misa, por el tener imágenes, realizar algunas prácticas de religiosidad propia del pueblo.

A pesar de todo hay muchas personas que no pueden expresar sus ideas y su rabia ante la injusticia, porque inmediatamente aparece la represión.

Ante estos mismos hechos los cristianos nos hacemos sordos y no escuchamos el clamor de los hermanos, ni nos organizamos para ayudarlos a que su voz sea escuchada.

Hay muchos temores que impiden a la gente caminar y avanzar hacia un cambio de estructuras donde reine la paz con justicia.

Cabe la pregunta: ¿Nos identificamos con el actuar del Mesías que esperamos?

 

Al prepararnos a la Navidad pensamos que hay alegría, si hay regalos, si hay fiesta y no precisamente si estamos fortaleciendo la esperanza con las obras del Mesías

 

Leemos hoy un trozo del profeta Isaías que esta colocado en la sección de Isaías el Grande, pero que corresponde más bien al estilo del llamado Segundo Isaías, un profeta que actuó  durante el exilio en Babilonia: Un  profeta de esperanza,

La situación del pueblo que refleja el texto es de amargura y desesperanza

El profeta los invita a una inmensa alegría, anunciando para ellos una nueva situación y el retorno a la patria. Invita a prepararse, hacerse fuertes, a dejar el desaliento pues Dios justiciero viene para salvarnos.

El cambio será tan grande que los ciegos podrán ver, los sordos podrán oír, los mudos podrán hasta cantar y los tullidos saltarán como un venado. Vemos en ello un anuncio de los tiempos del Mesías que ahora esperamos.

La carta de Santiago es una invitación a la esperanza e invita tomar como modelo de paciencia a los profetas.

En el evangelio encontramos al Bautista en la cárcel y se encuentra desconcertado porque esperaba que Jesús, como El, presentara a Dios como un juez inflexible, que castiga, mientras Jesús anuncia buenas nuevas para el pueblo.

Manda una comisión para preguntarle a Jesús sobre su identidad. Jesús responde  invitando a que ellos mismos se formen una opinión partiendo de lo que ven y oyen, para que ellos deduzcan si el actuar de Jesús es el actuar del Mesías.

 

Nuestra identidad de cristianos que esperan la venida del Mesías se ha de mostrar en obras que dan esperanza y que transforman en humanas las situaciones que deshumanizan.

Nuestra identidad de cristianos que esperan la venida del Mesías se ha de mostrar en apoyar a las personas y grupos que claman justicia y equidad

Nuestra identidad de cristianos que esperan la venida del Mesías se ha de mostrar abriendo nuestros oídos para escuchar el clamor sordo de los migrantes, fuera de su tierra y de sus seguridades.

Nuestra identidad de cristianos que esperan la venida del Mesías se ha de mostrar ayudando a nuestros hermanos a abrir los ojos para entender la forma egoísta en que funciona nuestra sociedad

Nuestra identidad de cristianos que esperan la venida del Mesías se ha de mostrar si ayudamos a caminar a aquellos que por miedo o por complejos no luchan por su propia realización

Cosme Carlos Ríos

Diciembre 14 del 2013

 

7 de diciembre de 2013


Convertirnos hacia la convivencia total

Fruto de la paz con justicia

 

Para muchos de nosotros la Navidad es un tiempo de alegría y convivencia, pero poco reflexionamos en el perfil del personaje que esperamos.

Por falta de una orientación fundamental, nuestras celebraciones se convierten en meras celebraciones sociales, egoístas y elitistas en la que no caben los pobres.

 

El profeta Isaías actúa durante la dominación del imperio asirio, cuando el Reino del Norte (Israel) cae bajo la bota de los ejércitos del poderoso imperio

El fragmento, que leemos hoy viene inmediatamente después de anunciar la derrota de los enemigos de Judá, que estaban a las puertas de la Ciudad Santa.

Es un canto que anuncia al Mesías futuro, y describe sus rasgos fundamentales: Aun cuando en él no aparezca la palabra "mesías", es  claramente  mesiánico.

El Mesías será descendiente de David; estará lleno de espíritu profético; se empeñará en implantar la justicia y la paz entre los hombres y con la naturaleza, y  sobre todo del conocimiento del Señor.

Para fortalecer la esperanza del pueblo, amenazada por los ejércitos asirios, el profeta presenta una visión paradisíaca en la que se dará la convivencia y la armonía perfecta, frutos de la paz con justicia que acompañan al Mesías

 

El salmo que recitamos constituye una súplica en favor del rey, recitada en el día de su entronización o en el aniversario de su ascensión al trono

Más tarde, cuando el pueblo de Israel ya no era gobernado por reyes, la tradición judía vio en este salmo una descripción del futuro rey Mesías

 

Juan el Bautista está en el centro del primer pasaje de la actividad pública de Jesús. En primer lugar se describe su presentación, luego siguen su exhortación a convertirse y el anuncio del Mesías

Juan actúa en el “desierto de Judea.”  En esta región abundan los poblados. Muchos pensaban que del desierto vendría el Mesías

La conversión que Juan predica implica no sólo renuncia al pecado, sino un cambio radical de vida.

Los "fariseos", la secta más rigurosa del judaísmo, predicaban una doctrina muy elevada, eran celosos en el cumplimiento de la ley y estaban apegados a las tradiciones orales, pero eran verdaderos hipócritas.

Los "saduceos" eran materialistas; sólo admitían la ley escrita, y negaban la vida futura. El bautismo "en Espíritu y fuego" designa, en la predicación de Juan, la purificación salvífica y definitiva, que comienza con la actividad de Cristo.

 

La Palabra de hoy nos presenta hoy a un Mesías, poseído por el Espíritu del Señor, un Mesías que traerá la convivencia fraterna entre todos los seres de la creación, el que construye la paz con justicia.

Para participar en el proyecto del Mesías se hace necesaria la conversión, un cambio de actitudes que muevan hacia la convivencia total y a la paz con justicia.

 

Nos estaremos preparando hacia la Navidad con sentido cristiano si tomamos en cuenta que el Mesías,  el Salvador que esperamos, es el hombre poseído por el Espíritu del Señor, que trae la armonía entre todos como fruto de la paz con justicia.

Nos estaremos preparando hacia la Navidad con sentido cristiano si iniciamos un proceso de conversión para construir una convivencia armónica entre todos, como fruto de la paz con justicia.

Nos estaremos preparando hacia la Navidad con sentido cristiano si nuestras celebraciones tanto religiosas, como civiles promueven la convivencia entre todos, pero como fruto de la paz con justicia.

Cosme Carlos Ríos

Diciembre 07/13

 

 

30 de noviembre de 2013


Prepararnos a la Navidad

Practicando la oración

Junto con la justicia y solidaridad

En la sociedad en que vivimos, hemos comenzado a prepararnos para la Navidad; sin embargo lo que  más se nota es el adorno externo sobre todo en las tiendas y en los edificios religiosos.

En familia y en las empresas organizamos convivencias en las que abunda la comida y obviamente la bebida, pero hay poca preocupación por los hermanos desempleados o enfermos.

En lo religioso, aunque se han perdido mucho las tradiciones de los mayores, hay personas que hacen la Novena de Navidad, pero con poca referencia a los niños pobres y a la práctica de la solidaridad.

 

El texto de Isaías que leemos hoy, aunque está colocado en la parte del Primer Isaías, recibió el toque final de los redactores del tercer Isaías, que dieron al libro la forma actual.

Al contemplar la ciudad de Jerusalén tan devastada después de la destrucción y el cautiverio y la  ardua tarea de la reconstrucción,  el profeta anuncia el futuro de la ciudad y del pueblo.

Isaías ve a la ciudad elevada y centro al que confluyen todas las naciones: Centro desde el que Dios instruye a todos los pueblos.

El mesías prometido saldrá de la ciudad (Sión) y será árbitro de las naciones y juez de pueblos numerosos; ellos transformarán sus instrumentos de muerte en instrumentos de trabajo y de vida.

La carta a los romanos invita a vivir alerta por la cercanía de nuestra salvación: Invita a evitar actitudes contrarias al Reino de Dios, injusticia, egoísmo, mentira, pleitos y a vivir el estilo de vida del Nazareno, lleno de justicia y misericordia.

En el evangelio, Jesús, recordando la forma despreocupada en que la gente vivió acontecimientos importantes del pasado (Noé) invita a prepararnos (el compartir, la misericordia)

 

Prepararnos para la Navidad ha de significar para nosotros organizar nuestras celebraciones, familiares, sociales y religiosos de modo que destaque la presencia del Dios de la paz en medio de nosotros.

Nunca debe faltar ese signo, porque de otro modo nos desviamos

 Prepararnos para la Navidad ha de significar para nuestra práctica religiosa practicar la oración como diálogo profundo con Dios que nos impulse a transformar la situación de los niños más desamparados.

Prepararnos para la Navidad ha de significar para nosotros, organizar convivencias, pero tomando conciencia de los hermanos cercanos que están enfermos o desempleados y darles muestras efectivas de solidaridad.

Prepararnos para la Navidad ha de significar para nosotros esforzarnos por combatir en nuestras propias familias la injusticia, la mentira, el egoísmo, los pleitos.

Prepararnos para la Navidad ha de significar para nosotros estar atentos al acontecer de nuestro mundo para descubrir en él, lo que Dios nos pide hoy.

Noviembre 30/203

Cosme Carlos Ríos

23 de noviembre de 2013


SEGUIR A JESÚS, EL CRUCIFICADO

 

Para comprender qué significa que Jesús Mesías es rey, en lugar de leer el evangelio hemos puesto la mirada en lo que sucede en los palacios

Otras veces, con el pretexto de que Jesús es el rey del universo, hemos intentado someter una buena parte de nuestro mundo a nuestros caprichos, o a nuestros

El culto que rendimos a Jesús es un culto triunfalista y por ello nos esforzamos por celebraciones que resalten esta imagen de rey, tan distante de lo que fue Jesús

 

El primer libro de Samuel cuenta que la gente pide al profeta: Danos, un rey para que nos juzgue, como todos los pueblos».

La función principal del rey era administrar una verdadera justicia en favor de los más indefensos, único medio para asegurar el bienestar de todos dentro de la comunidad.

Debía ser, ante todo, un esfuerzo de ayuda en favor del débil, un volcarse en bien de los más necesitados.

El salmista, hablando del rey ideal, dice así: «Que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos del pobre y quebrante al explotador».  La sensibilidad o preocupación por la justicia social constituía, la piedra de toque del verdadero rey.

La primera lectura de hoy nos presenta David como el modelo del verdadero rey y lo confronta con la actuación de Saúl y del mismo Salomón

David es el rey que hace alianza con los jefes de las tribus, el que conduce y es pastor de Israel

El evangelio nos presenta a Jesús  en la cruz, por haber pasado su vida defendiendo la causa de los indefensos, de los oficialmente pecadores, de los habitantes de la periferia de la vida.

Jesús es objeto de burla por parte del pueblo, de las autoridades judías y aún de parte de uno de sus compañeros de patíbulo.

En la cruz Jesús muestra la misericordia llevada hasta el extremo y fortalece la esperanza de un criminal arrepentido.

La segunda lectura de hoy nos dice que en Jesús, Dios quiso reconciliar todas las cosas.

Jesús es el que gobierna entregando la vida por los débiles y marginados, por las víctimas. Jesús es el que hace alianza con los demás para que el pueblo tenga alimentación, salud y justicia social para todos.

Jesús es el que fortalece la esperanza; el que es instrumento de reconciliación.

 

Seguir a Jesús nuestro rey, hoy, significa para nosotros trabajar por la vida de los débiles y marginados: Madres solteras, drogadictos, alcohólicos etc., por las víctimas de la violencia y el crimen organizado.

Seguir a Jesús nuestro rey, hoy, significa para nosotros hacer alianza con otros para que todos en nuestro pueblo tengamos  alimentación, salud y justicia social.

 Seguir a Jesús nuestro rey, hoy, significa para nosotros ser instrumento de reconciliación y gente que fortalece la esperanza.

CCR

Noviembre 23/2013

 

16 de noviembre de 2013


Testigos de Jesús

 

Nos fascinamos con facilidad ante las grandes obras de nuestro mundo: la revolución tecnológica, las grandes construcciones etc.

Los desastres naturales, la violencia y la inseguridad pública hacen que el pueblo viva en un temor permanente. El comercio de armas y el tráfico de droga campean a sus anchas.

Muchos seudo creyentes interpretan esta situación como castigo de Dios por la maldad de los hombres

Para evitar conflictos con las autoridades que toleran o son cómplices de esta situación, los pastores de Iglesia preferimos callar en vez de dar un testimonio de lucha contra estas situaciones de muerte.

 

Estamos en el final del año litúrgico, lo cerraremos el próximo domingo con la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo; por eso las lecturas de hoy tienen un sabor de final.

Para una correcta interpretación de este y de otros textos semejantes es importante tener ideas claras sobre la apocalíptica.

Esta es una corriente de pensamiento, que frente a los graves problemas, intenta fortalecer la esperanza del pueblo sencillo: habla más por medio de imágenes que de palabras, y casi siempre presenta una intervención inmediata de Dios.

El profeta Malaquías actuó alrededor del año 465 a. C. y en su momento la comunidad que había regresado del exilio vivía una fuerte apatía en cuanto al culto, los sacrificios, la observancia de la ley y la justicia social.

Este libro fue escrito por sacerdotes levitas que participaban en el culto y su objetivo era denunciar la apatía de la comunidad judía especialmente los responsables del culto.

En el texto que leemos hoy anuncia una intervención especial de Dios: El día de Yahvé,  en el que todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja, pero para los justos brillará el sol de justicia que trae la salvación.

Encontramos a Jesús en su etapa final y hoy frente a la construcción del suntuoso templo de Jerusalén, obra del rey Herodes el grande.

El templo majestuoso, además de ser una obra monumental, era el símbolo del sistema judío en el que los grandes y de modo particular las autoridades religiosas, sacerdote y maestros de la ley oprimían y explotaban al pueblo.

Ante la admiración de algunos por la grandiosidad del Templo  Jesús propone: De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".

A la pregunta sobre la fecha Jesús responde: Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.

Asimismo Jesús anuncia que sus discípulos serán víctima de persecución por fidelidad a la misión.

 

Vivir la esperanza ante los problemas personales y sociales significa para nosotros no poner la confianza en las grandes obras de Dios, sino confiar incondicionalmente en la propuesta y en la acción salvadora de Jesús.

Vivir la esperanza ante los problemas personales y sociales significa para nosotros, como testigos de Jesús, luchar con hechos y palabras, frente las situaciones de muerte que estamos viviendo: tráfico de drogas y de armas.

Vivir la esperanza ante los problemas personales y sociales significa para nosotros confortar a las víctimas del tráfico de armas y de drogas.

Vivir la esperanza ante los problemas personales y sociales significa para nosotros realizar esta lucha en forma solidaria como una verdadera lucha por la construcción del reino.

 

 

 

 

9 de noviembre de 2013


Creer en la Resurrección es entregar la vida

 

Los cristianos, muchas veces nos desesperamos ante el sufrimiento y ante la muerte. Se pone a prueba nuestra esperanza en una vida plena.

Muchos cristianos vivimos como si la única preocupación fuera disfrutar de la riqueza, el placer, el poder o la fama.

Pocos cristianos tienen clara que la manera de vivir la fe consiste en entregar la propia vida al servicio de la obra de Jesús: El reinado de Dios.

 

Los hechos a que se refiere el 2 libro de los Macabeo sucedieron en los años entre el 170 a. C cuando se desata la persecución de Antíoco IV Epífanes y el 160 a. C hasta la victoria de Judas Macabeo.

Antíoco IV Epífanes, con apoyo de algunos importantes judíos, comienza a imponer la cultura helenista, lo que provoca una fuerte resistencia del pueblo judío.

Antíoco reacciona con una fuerte persecución en contra de los judíos fieles a su fé y a sus tradiciones, exigiendo la adoración de los ídolos y actuando contra los símbolos y prácticas de la comunidad judía.

Algunos judíos ejemplares como Eleazar y la madre y los siete hijos de que nos habla la lectura de hoy son capaces de entregar su vida en fidelidad a su fé y a sus tradiciones religiosas.

La esperanza  en una vida plena al lado de Dios fortalece y sostiene la fidelidad y resistencia de estas personas.

En capítulos anteriores (Lc 9, 51) hemos leído que cuando se acercaba el tiempo de su elevación al cielo Jesús tomó la firme determinación de encaminarse a Jerusalén.

Ahora, Jesús ha llegado a la ciudad y después de expulsar a los mercaderes del templo enfrenta las invectivas del  grupo saduceo

Estos eran miembros de un grupo del judaísmo. Eran muy conservadores, no creían en loa ángeles ni en los demonios, ni en la resurrección de los muertos. Estaban ligados al poder y no se mezclaban con el pueblo sencillo.

 Ellos utilizan la ley del levirato, (Deuteronomio 25) pero distorsionan su sentido, ya que el sentido de la ley es que la mujer viuda no quede desamparada y no el que ella tenga un nuevo dueño.

Jesús responde presentando a Dios, como Dios de vivos y la  resurrección como la plenitud de la vida.

La plenitud de la vida se da cuando vivimos en perfecta armonía con todo y con todos.

 

Creer en la resurrección, hoy significa para nosotros encontrar el sentido de la adversidad y el dolor y vivirlos de modo que nos conduzcan a la vida plena.

Creer en la resurrección, hoy significa para nosotros entregar nuestra vida, como la de Jesús, para que los hermanos más débiles y desprotegidos tengan vida y vida en abundancia. .

Creer en la resurrección, hoy significa para nosotros utilizar nuestros bienes, nuestra preparación y nuestras habilidades en una forma fraterna y solidaria.

Cosme Carlos Ríos

Noviembre o9 2013

26 de octubre de 2013


Con Jesús hagamos opción por los despreciados

 

Muy frecuentemente los que creemos en Jesús nos sentimos los elegidos y presumimos de nuestra manera de actuar y vemos con desprecio a las personas que no son tan observantes como nosotros.

Por lo mismo hablamos de Dios como si Él pensara o actuara a la manera de nosotros, y, por ello, nuestra actividad busca que los demás sean como nosotros, y poco nos preocupamos por ser una buena noticia para las personas que vemos con desprecio.

Recientemente ha surgido entre nosotros un proyecto de pastoral que se llama “Pueblo de Dios en misión” que pretende que la acción pastoral se enfoque preferencialmente a los alejados y marginados

 

El Helenismo es una fusión de la cultura oriental y la cultura griega. Es una especie de globalización que impone a todo el mundo su estilo de vida. Se hace presente  durante el domino del imperio griego

Se distingue por una mentalidad racional, en la que el ser humano, (no Dios), es la medida de las cosas, se preocupa por lo bello; en ella son importantes los que tienen juventud, sabiduría, riqueza y poder.

Frente a este estilo de vida, el libro del hijo de Sirac (Ecco.), desde la sabiduría de la religión judía, propone un punto de vista alternativo

La oración del humilde atravesará las nubes, no se consolará hasta que no sea escuchado. No se desistirá, será necesario que el Altísimo se ocupe de él, que el Señor intervenga en favor de los justos.

El Dios de Israel no toma partido por la belleza, la juventud, el poder y la riqueza, sino que escucha el clamor del humilde y el abatido.

 

En tiempos de Jesús, los recaudadores de impuestos practicaban sistemáticamente el pillaje y la extorsión de los campesinos.

Debido a esto, el pueblo tenía hacia estos cobradores de impuestos la más fuerte hostilidad, por ser colaboracionistas con el poder romano. La población los odiaba y los consideraba ladrones.

Tan desprestigiados estaban que se pensaba que ni siquiera podían obtener el arrepentimiento de sus pecados, pues para ello tendrían que restituir todos los bienes extorsionados, más una quinta parte, tarea prácticamente imposible al trabajar siempre con público diferente.

El mensaje de la parábola que propone Jesús es sorprendente, pues subvierte el orden establecido por el sistema religioso judío: hay quien, como el fariseo, cree estar dentro, y resulta que está fuera; y hay quien se cree excluido, y sin embargo está dentro.

Dios, justificando al pecador sin condiciones, adopta un comportamiento diametralmente opuesto al que el fariseo le atribuía con tanta seguridad. Esta parábola proclama, por tanto, la misericordia como valor fundamental del reino de Dios.

 

Mirar como Jesús implica para nosotros tener como valor principal de nuestra vida y acción “El Reinado de Dios”: la defensa de la dignidad y la vida de toda persona.

Mirar como Jesús implica para nosotros abrirnos pastoral mente a los alejados y marginados, no para hacerlos a nuestra manera, sino para llevarles le Buena Noticia de Jesús, Salvador

CCR

Octubre 26 del 2013

19 de octubre de 2013


El bautismo nos convirtió en misioneros

 

Pocos cristianos tenemos  conciencia de que el Bautismo que hemos recibido nos comunica una parte de la misión de Jesucristo y que hemos de realizarla desde nuestra situación personal.

En la práctica, la misión en las comunidades cristianas la realizan unas cuantas personas que tienen autoridad y encargo oficial.

La misión de anunciar el Evangelio de Jesús se dirige, casi siempre, a los grupos y personas que colaboran en la Iglesia y muy pocas veces se abre a las personas lejanas o a los grupos sociales relegados.

 

El profeta Zacarías actúa en la época de la restauración que siguió al retorno del destierro en Babilonia: En ese proceso se notan tres tendencias principales

Reconstrucción de la monarquía, el templo y la ciudad; entre los promotores de este proyecto destacan Zorobabel, Josué y Nehemías.

Reconstrucción de la Ley, del Pueblo y de la Raza: Esdras, y también, Nehemías

Renovación y actualización de las leyes para ponerlas al servicio del Pueblo: los capítulos 40 al 66 de Isaías, junto con Job y Rut.

Zacarías combina varios proyectos: el Templo y el pueblo, pero de tal modo que están abiertos y al servicio de los demás pueblo.

Por eso al hablarnos del templo nos lo presenta como el centro al que acudirán todas las naciones, no exclusivamente Israel

 

Los biblistas actuales coinciden en que el pasaje del Evangelio que leemos hoy es un añadido a la obra original. Esto quiere decir que es palabra de Dios, pero que se ha de interpretar de otro modo.

Se trata de un encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos donde El les confía la misión: Ellos tendrán que seguir llevando la Buena Nueva del Reino a todos.

Habrá quienes rechacen la Buena Noticia y al negarse a recibirla, ellos mismos se cierran el único camino de salvación que es el propio Jesús.

El evangelista utiliza un lenguaje simbólico, por lo se debe evitar tomar el texto al pie de la letra: La misión de Jesús, la obra del Reino de Dios se realiza con hechos y palabras.

El Reino anunciado por Jesús es un reino de vida y de lucha contra  el mal que deshumaniza al hombre.

Los creyentes tendrán el poder de vencer el mal (representado por el veneno y las serpientes) y construir el bien (la salud y el nuevo lenguaje que humaniza y hermana).

Los hechos han de confirmar la Buena Nueva del Reino que proclaman las palabras

 

Ser creyentes hoy significa tomar conciencia de que el bautismo nos hace partícipes de la misión de Jesús de construir el Reino como Buena noticia que se lleva con hechos y palabras.

Ser creyentes hoy significa tomar conciencia de que la misión  no es exclusiva de los ministros y de las personas que tienen autoridad en la comunidad: que la misión corresponde a toda la comunidad de creyentes.

Ser creyentes hoy significa tomar conciencia de que la obra de Jesús se ha de orientar hacia los de afuera, (Los alejados y marginados) y si se orienta hacia los de adentro (los que ya practican) ha de ser para que volvamos los ojos hacia los de fuera.

Cosme Carlos Ríos

Octubre 25 del 2013

12 de octubre de 2013


Jesús limpia las manchas que denigran

 

Desde hace unos 40 años en que apareció el SIDA, nuestra sociedad y muchos creyentes rechazan a las personas que tienen esa enfermedad por considerarla resultado de relaciones homosexuales y  como si fuera totalmente contagiosa.

En realidad la enfermedad se adquiere a través del intercambio de fluidos como la sangre, el semen, la mucosa vaginal y la mucosa anal.

Otros fluidos como las lágrimas y la saliva contienen el virus en menores cantidades, de manera que la probabilidad de adquirir el VIH a través de ellos es prácticamente nula.

Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es el racismo, que en vez de ver las diferencias étnicas como riqueza y colaboración, las contrapone y con prepotencia, anula el aporte de los grupos más débiles.

 

 

Entre samaritanos y judíos existía una fuerte rivalidad que se remontaba al año 721 a. C. cuando el emperador Sargón II tomó militarmente la ciudad de Samaria y deportó a Asiria la mano de obra cualificada, poblando la región conquistada con colonos asirios.

Con el correr del tiempo, éstos se mezclaron con la población de Samaria, dando origen a una raza mixta que, naturalmente, mezcló también las creencias.

Para los judíos, Samaria era una región heterodoxa, población de sangre mezclada y de religión sincretista.

Los leprosos vivían fuera de las poblaciones; o residían en barrios aislados del resto de la población, no pudiendo entrar en contacto con ella ni asistir a las cere­monias religiosas.

Esto estaba establecido por una norma del libro del Levítico

El concepto de lepra en la Biblia dista mucho de la acepción que la medicina moderna da a esta palabra, tratándose en muchos casos de enfermedades curables de la piel.

 

El profeta Eliseo vive en la época de Jehú rey de Israel y tiene una fuerte injerencia en la política de su tiempo, es por ello que tiene relación con el rey de Israel.

Siria es el país al norte de Israel y estos países, muchas veces han  vivido en conflicto, por lo que el rey de Israel mira con desconfianza la carta que el rey sirio le manda por medio del general Naamán.

Sobresale, en este relato, que el profeta, en nombre de Dios, rompe las barreras de orden étnico y religioso y limpia de la lepra al general extranjero y leproso, quien responde con un profundo agradecimiento-

En su camino a Jerusalén, salen al paso de Jesús 10 leprosos que le suplican la curación, lo que llevaba consigo su reincorporación a la vida social.

Como establecía la Ley, Jesús los envía a los sacerdotes para que recibieran su certificado que les permitía ser incluídos en la sociedad.

El samaritano, como profesa otra religión, no puede acudir a los sacerdotes para recibir el certificado, por lo que, al darse cuenta de su curación regresa a Jesús para darle las gracias.

Jesús, el rostro misericordioso del Padre rompe las barreras étnicas y religiosas que establecen normas que marcan y denigran.

 

Ser cristiano hoy implica para nosotros cambiar nuestros criterios, que constituyen barreras que nos impiden ver y tratar a los enfermos de Sida como hijos de Dios y hermanos nuestros.

Ser cristiano hoy implica para nosotros tener abierta nuestra mente y nuestro corazón a las personas de los distintos grupos étnicos de nuestro país y descubrir la riqueza cultural que ellos pueden aportar a nuestro mundo.

Ser cristiano hoy implica para nosotros valorar y reconocer y agradecer la enorme cantidad de dones que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros.

Cosme Carlos Ríos

Octubre 12 del 2013