12 de octubre de 2013


Jesús limpia las manchas que denigran

 

Desde hace unos 40 años en que apareció el SIDA, nuestra sociedad y muchos creyentes rechazan a las personas que tienen esa enfermedad por considerarla resultado de relaciones homosexuales y  como si fuera totalmente contagiosa.

En realidad la enfermedad se adquiere a través del intercambio de fluidos como la sangre, el semen, la mucosa vaginal y la mucosa anal.

Otros fluidos como las lágrimas y la saliva contienen el virus en menores cantidades, de manera que la probabilidad de adquirir el VIH a través de ellos es prácticamente nula.

Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es el racismo, que en vez de ver las diferencias étnicas como riqueza y colaboración, las contrapone y con prepotencia, anula el aporte de los grupos más débiles.

 

 

Entre samaritanos y judíos existía una fuerte rivalidad que se remontaba al año 721 a. C. cuando el emperador Sargón II tomó militarmente la ciudad de Samaria y deportó a Asiria la mano de obra cualificada, poblando la región conquistada con colonos asirios.

Con el correr del tiempo, éstos se mezclaron con la población de Samaria, dando origen a una raza mixta que, naturalmente, mezcló también las creencias.

Para los judíos, Samaria era una región heterodoxa, población de sangre mezclada y de religión sincretista.

Los leprosos vivían fuera de las poblaciones; o residían en barrios aislados del resto de la población, no pudiendo entrar en contacto con ella ni asistir a las cere­monias religiosas.

Esto estaba establecido por una norma del libro del Levítico

El concepto de lepra en la Biblia dista mucho de la acepción que la medicina moderna da a esta palabra, tratándose en muchos casos de enfermedades curables de la piel.

 

El profeta Eliseo vive en la época de Jehú rey de Israel y tiene una fuerte injerencia en la política de su tiempo, es por ello que tiene relación con el rey de Israel.

Siria es el país al norte de Israel y estos países, muchas veces han  vivido en conflicto, por lo que el rey de Israel mira con desconfianza la carta que el rey sirio le manda por medio del general Naamán.

Sobresale, en este relato, que el profeta, en nombre de Dios, rompe las barreras de orden étnico y religioso y limpia de la lepra al general extranjero y leproso, quien responde con un profundo agradecimiento-

En su camino a Jerusalén, salen al paso de Jesús 10 leprosos que le suplican la curación, lo que llevaba consigo su reincorporación a la vida social.

Como establecía la Ley, Jesús los envía a los sacerdotes para que recibieran su certificado que les permitía ser incluídos en la sociedad.

El samaritano, como profesa otra religión, no puede acudir a los sacerdotes para recibir el certificado, por lo que, al darse cuenta de su curación regresa a Jesús para darle las gracias.

Jesús, el rostro misericordioso del Padre rompe las barreras étnicas y religiosas que establecen normas que marcan y denigran.

 

Ser cristiano hoy implica para nosotros cambiar nuestros criterios, que constituyen barreras que nos impiden ver y tratar a los enfermos de Sida como hijos de Dios y hermanos nuestros.

Ser cristiano hoy implica para nosotros tener abierta nuestra mente y nuestro corazón a las personas de los distintos grupos étnicos de nuestro país y descubrir la riqueza cultural que ellos pueden aportar a nuestro mundo.

Ser cristiano hoy implica para nosotros valorar y reconocer y agradecer la enorme cantidad de dones que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros.

Cosme Carlos Ríos

Octubre 12 del 2013

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