29 de diciembre de 2012

La familia de Nazaret
Modelo para las familias de hoy
Una de las consecuencias del sistema social en que vivimos, es el desempleo, que afecta más a las familias más pobres y  menos capacitadas.
Esta situación compromete a  la mujer a buscar empleo fuera del hogar, dejando a los hijos sólos, o encargados con cualquier persona.
El cansancio excesivo de ambos esposos propicia el stress, y ocasiona tensiones en el hogar: tensiones que con frecuencia conducen a la separación de los esposos y la desintegración de la familia.
La pobreza se manifiesta en: la falta de alimentación suficiente, la falta de recursos para atender la salud y la educación escolar: junto a eso está la falta de servicios primarios.
El machismo, situación cultural que hemos recibido impide que ambos esposos se valoren como personas de igual dignidad e impulsa a actuar en forma impositiva.
Es poca la atención que las Iglesias y la sociedad brindamos a las familias en orden a resolver de fondo la situación en que viven.
Las costumbres recibidas nos dificultan abrirnos a una manera diferencia de ver las cosas y de actuar de una manera más justa y humana.

En la época del helenismo que exalta la importancia de la juventud, el autor del libro del Eclesiástico nos recuerda los deberes hacia los padres y en particular hacia los ancianos.
Haría falta hoy, insistir en la responsabilidad de los padres hacia los hijos, de dedicar más tiempo a comprenderlos y ayudarlos, y no sólo darles ocasionalmente, regalos costosos.
La carta a los colosenses nos habla de las virtudes que ha de practicar el cristiano y de modo especial en la familia; nos marca en primer lugar la compasión, para hacer nuestro el padecimiento de los demás miembros de la familia.
Al hablar de la mansedumbre nos invita a evitar las conductas agresivas, a practicar la amabilidad, la humildad, la paciencia y la modestia.
Reconociendo que todos tenemos defectos es importante reconocerlos y tener tolerancia con los defectos de los demás y brindar la oportunidad de corregir los errores y reconstruir la amistad.
Y en la base de todo: El amor
El evangelio nos presenta a la familia de Nazaret poniendo la práctica religiosa como punto central de su vida y nos presenta a Jesús en buscando en la Escritura  el proyecto de Dios

Ser familias al estilo de la familia de Nazaret implica poner a Dios como centro de nuestra vida y buscar permanentemente en la Escritura los planes de Dios.
Ser familias creyentes implica buscar la integración de sus miembros desde la base del amor que es respeto a la dignidad de cada persona, reconociendo y valorando el aporte que cada uno debe dar, de acuerdo a su capacidad, su edad, su sexo.
Ser familias creyentes implica luchar contra todo tipo de discriminaciones por motivo de sexo, raza o credo.
Ser familias creyentes implica ser solidarios con las familias que no tienen empleo o el que tienen no les alcanza  para atender las necesidades básicas, de alimentación, vivienda, vestido y educación.
Urge una pastoral familiar, que no sólo dé ejemplos y consejos, sino que acompañe, apoye y oriente a las familias
Iniciemos el nuevo año siendo constructores de la paz.
CCR



Exhortación apostolica: “Para anunciar el Evangelio”
Capítulo IV. MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN
A la búsqueda de los medios adecuados
40. A nosotros, Pastores de la Iglesia, incumbe especialmente el deber de descubrir las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el mensaje evangélico a  los hombres de nuestro tiempo.

El testimonio de vida
     41. Para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites.
"El   hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan.
Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y      desapego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra de santidad.

Una predicación viva
     42.: "Pero ¿cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? Y, ¿cómo creerán sin haber oído de Él? Y ¿cómo oirán si nadie les predica?...
Luego, la fe viene de la audición, y la audición, por la palabra de Cristo".
     Sí, es siempre indispensable la predicación, la proclamación verbal de un mensaje. La palabra permanece siempre actual, sobre todo cuando va acompañada del poder de Dios

 Liturgia de la Palabra
     43. Son innumerables los acontecimientos de la vida y las situaciones humanas que ofrecen la ocasión de anunciar, de modo discreto pero eficaz, lo que el Señor desea decir en una determinada circunstancia.
     Sería un error no ver en la homilía un instrumento válido y muy apto para la evangelización.
Esta predicación, inserida de manera singular en la celebración eucarística, de la que recibe una fuerza y vigor particular, tiene ciertamente un puesto especial en la evangelización
Muchas comunidades, parroquiales o de otro tipo, viven y se consolidan gracias a la homilía de cada domingo; no debe ser olvidada, en la celebración de todos los sacramentos, con ocasión de otras reuniones de fieles.
La homilía será siempre una ocasión privilegiada para comunicar la Palabra del Señor.

 La catequesis
  44. Un medio que no  se puede descuidar es la enseñanza catequética. La inteligencia, sobre todo tratándose de niños y adolescentes, necesita aprender mediante una enseñanza religiosa sistemática los datos fundamentales, el contenido vivo de la verdad que Dios ha querido transmitirnos y que la Iglesia ha procurado expresar de manera cada vez más perfecta a lo largo de la historia.
A nadie se le ocurrirá poner en duda que esta enseñanza se ha de impartir con el objeto de educar las costumbres, no de estacionarse en un plano meramente intelectual.
Los métodos deberán ser adaptados a la edad, a la cultura, a la capacidad de las personas, tratando de fijar siempre en la memoria, la inteligencia y el corazón las verdades  esenciales que deberán impregnar la vida entera.
Ante todo, es menester preparar buenos catequistas –catequistas.
Las condiciones actuales hacen cada día más urgente la enseñanza catequética bajo la modalidad de un catecumenado para un gran número de jóvenes y adultos que, tocados por la gracia, descubren   poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a Él.
Utilización de los medios de comunicación social
     45. En nuestro el primer anuncio, la catequesis o el      ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de esos medios, como hemos dicho antes.
     Sin embargo, el empleo de los medios de comunicación social en la evangelización supone casi un desafío: el      mensaje evangélico deberá, sí, llegar, a través de ellos, a las muchedumbres, pero con capacidad para penetrar en las conciencias, para posarse en el corazón de cada hombre en particular, con todo lo que éste tiene de singular y personal, y con capacidad para suscitar en favor suyo una adhesión y un compromiso verdaderamente personal.

Contacto personal indispensable
     46. Además de la proclamación que podríamos llamar colectiva del Evangelio, conserva toda su validez e importancia esa otra transmisión de persona a persona.


La función de los sacramentos
     47. La evangelización no se agota con la predicación y la enseñanza de una doctrina. Porque aquella debe conducir a la vida: a la vida natural; a la vida sobrenatural
 Esta vida sobrenatural encuentra su expresión viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contienen.
Porque es seguro que si los sacramentos  se administran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabaría por quitarles gran parte de su eficacia.
La finalidad de la evangelización es precisamente la de educar en la fe, de tal manera, que conduzca a cada cristiano a vivir los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe.

 Piedad popular
     48. La religiosidad popular, contiene muchos valores.      Refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer.
Hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe.
Comporta un hondo sentido de los atributos profundos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante.
Engendra actitudes interiores que raramente pueden observarse en el mismo grado en quienes no poseen esa religiosidad: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción.
Teniendo en cuenta esos aspectos, la llamamos gustosamente "piedad popular", es decir, religión del pueblo, más bien que religiosidad.
Bien orientada, esta religiosidad popular puede ser cada vez más, para nuestras masas populares, un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo.
¿Por qué es importante el testimonio de cada cristiano?
¿Por qué es necesaria una predicación viva?
¿En qué nos ayuda la Liturgia de la Palabra?
¿Cómo hay que usar los métodos en la Catequesis?
¿Qué función tienen los sacramentos en la Evangelización?
¿Cuáles son los elementos que aporta la práctica de la piedad popular?
En nuestra comunidad ¿Cuáles de estos medios nos falta utilizar?
En nuestra comunidad ¿Cuáles de estos medios nos falta usar mejor?
¿Qué pasos vamos a dar?

27 de diciembre de 2012

Algunos puntos del mensaje del Papa
En la jornada mundial por la paz
Causan alarma los focos de tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, por el predominio de una mentalidad egoísta e individualista, que se expresa también en un capitalismo financiero no regulado.
Aparte de las diversas formas de terrorismo y delincuencia internacional, representan un peligro para la paz los fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la verdadera naturaleza de la religión, llamada a favorecer la comunión y la reconciliación entre los hombres.
Nos urge la construcción de una convivencia basada en la verdad, la libertad, el amor y la justicia
Toda persona y toda comunidad –religiosa, civil, educativa y cultural– está llamada a trabajar por la paz.
La paz es principalmente la realización del bien común de las diversas sociedades, primarias e intermedias, nacionales, internacionales y de alcance mundial.
Las vías para construir el bien común son también las vías a seguir para obtener la paz.
El camino para la realización del bien común y de la paz pasa ante todo por el respeto de la vida humana, considerada en sus múltiples aspectos, desde su concepción, en su desarrollo y hasta su fin natural.
Auténticos trabajadores por la paz son, entonces, los que aman, defienden y promueven la vida humana en todas sus dimensiones
La vida en plenitud es el culmen de la paz. Quien quiere la paz no puede tolerar atentados y delitos contra la vida.
Para salir de la actual crisis financiera y económica – que tiene como efecto un aumento de las desigualdades – se necesitan personas, grupos e instituciones que promuevan la vida, favoreciendo la creatividad humana para aprovechar incluso la crisis como una ocasión de discernimiento y un nuevo modelo económico.
El que ha prevalecido en los últimos decenios postulaba la maximización del provecho y del consumo, en una óptica individualista y egoísta, dirigida a valorar a las personas sólo por su capacidad de responder a las exigencias de la competitividad.
Dentro de la actividad económica, el que trabaja por la paz se configura como aquel que instaura con sus colaboradores y compañeros, con los clientes y los usuarios, relaciones de lealtad y de reciprocidad.
Realiza la actividad económica por el bien común, vive su esfuerzo como algo que va más allá de su propio interés, para beneficio de las generaciones presentes y futuras.
Se encuentra así trabajando no sólo para sí mismo, sino también para dar a los demás un futuro y un trabajo digno.
En el ámbito económico, se necesitan, especialmente por parte de los estados, políticas de desarrollo industrial y agrícola que se preocupen del progreso social y la universalización de un estado de derecho y democrático.
Es fundamental e imprescindible, además, la estructuración ética de los mercados monetarios, financieros y comerciales; éstos han de ser estabilizados y mejor coordinados y controlados, de modo que no se cause daño a los más pobres.
La solicitud de los muchos que trabajan por la paz se debe dirigir además – con una mayor resolución respecto a lo que se ha hecho hasta ahora – a atender la crisis alimentaria, mucho más grave que la financiera
Publicó CCR

25 de diciembre de 2012

Dios nos habla, hoy
En memoria del P. Javier Saravia “El Caporal”
Hoy se cumplen 6 años de la pascua de Javier, un hombre que dedicó su vida a impulsar el conocimiento y amor a la Sagrada Escritura: Palabra de Dios.
Javier fue un sacerdote que había estudiado economía en el Tecnológico de Monterrey, fue biblista, teólogo y escritor que en casi todas sus obras busca no el lucimiento personal sino que en una forma amena y sencilla contribuye a que el pueblo sencillo se apropie y haga vida la PALABRA.
Recuerdo de sus obras: Los comienzos del Camino, El Poblado de la biblia, El camino de Jesús, El camino de la Iglesia, El camino de la historia, El camino de las parábolas.

El profeta Isaías, el hombre de la Palabra, en la lectura  de hoy invita a los desterrados en Babilonia  a tomar conciencia de que ya está presente el mensajero que anuncia la paz, que anuncia el Reinado de nuestro Dios. Nos invita a cantar a coro porque Dios consuela a su pueblo.
La homilía, llamada “Carta a los hebreos” nos declara que Dios, que siempre nos habla; hoy nos habla por medio de su Hijo.
El evangelio de Juan nos presenta a Jesús como la Palabra, una palabra que se hace uno de nosotros, y pone su tienda de campaña en medio de nosotros.

Si esta palabra está en medio de nosotros, es conveniente que la escuchemos, la meditemos y la pongamos en práctica.
Si esta palabra está en medio de nosotros, es importante que en medio de los conflictos de nuestra vida diaria busquemos en ella el consuelo.
Si esta palabra está en medio de nosotros hemos de  buscar en ella el proyecto de paz que Dios tiene para nosotros en estos días de violencia e inseguridad pública.
Si esta palabra está en medio de nosotros, es importante que utilicemos esta palabra para iluminar nuestro caminar personal y el de nuestras comunidades.
Si esta palabra está en medio de nosotros es importante que la usemos para dar consuelo, esperanza y fortaleza a los hermanos que viven la angustia y la desesperación

22 de diciembre de 2012

Nuestro sacerdocio: Hacer la voluntad del Padre.
Ser serviciales y vivir la solidaridad
Muchos bautizados no se creen dignos y capaces de participar en la obra de Jesús. Consideran que esta tarea es responsabilidad de los ministros y de los Religiosos.
Sobrevaloramos a los que han recibido el orden sacerdotal, que es accidental en la Iglesia, ya que este sacerdocio se ordena a una función específica: el servicio de la comunidad.
No valoramos el sacerdocio bautismal que es lo esencial en el cristiano, ya que el bautismo nos incorpora a Jesucristo, y nos hace participar de su función sacerdotal: que consiste en una vida al servicio de Dios, desde el lugar en que cada uno está. En el bautismo nos hacemos pueblo de Dios
Sobrevaloramos las actividades relacionadas con el culto y damos menos importancia al servicio, a la práctica de la justicia y de la solidaridad.

El profeta Miqueas es un profeta campesino; él está consciente de que el pueblo de Israel está humillado por sus enemigos: Los Asirios lo oprimen y comienza a surgir el imperio babilónico.
Pero de uno de los más modestos clanes de Judá surgirá su Libertador. Judá no debe desfallecer al verse rodeada de enemigos, sino que debe resistir, porque al fin saldrá victorioso.
La crisis actual es momentánea, porque Yahvé hará surgir un líder victorioso que será el libertador de sus compatriotas, el cual será oriundo de la pequeña aldea de Belén, aldea de pastores.
El autor de la llamada “Carta a los Hebreos”, es un predicador que pone como tema central el sacerdocio de Jesucristo.
Jesús ejerce el sacerdocio a través de su propio cuerpo, entregado totalmente a realizar la voluntad del Padre: con hechos y palabras hace presente el Reinado de Dios y muestra la misericordia del Padre y finalmente entrega su vida en la cruz.
En el mismo sacrificio que consagra a Cristo como sacerdote, nosotros también «quedamos consagrados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo.
El sacerdocio de Cristo nos hace a todos los creyentes sacerdotes como Él, al darnos la posibilidad de ofrecer nuestras vidas de amor y de servicio a Dios y a nuestros hermanos como verdadero sacrificio agradable a Dios.
El Evangelio de Lucas nos presenta a la elegida de Dios, la consagrada, la pequeña Nazaretana María, que vive su elección, y su consagración como madre del salvador, por medio de un servicio solidario.
No se dedica al culto, sino que se pone en camino para alivianar la carga de Isabel y ahí dos mujeres encintas, se encuentran y alaban a Dios que pone sus ojos en los de abajo.

Mientras llega la fiesta de la Encarnación, unidos a María anunciemos a todos que Dios, el Padre del Emmanuel toma partido por los de abajo, les hace justicia.
Mientras llega la fiesta de la Encarnación tomemos conciencia de que, en nuestro bautismo fuimos consagrados para hacer la voluntad del Padre, tanto en la Iglesia como en la sociedad, en la vida de familia, en el barrio, en el trabajo y en la escuela.
Mientras llega la fiesta de la Encarnación, como María, ejerzamos el culto del servicio y la solidaridad atendiendo a los menos favorecidos, representados por la Isabel del Evangelio.
Que el “Dios con nosotros” habite en cada uno, para hacer la voluntad del Padre
Sigamos apoyando movimiento ciudadano por la paz
CCR

21 de diciembre de 2012

Exhortación apostólica
Para anunciar el Evangelio
Capítulo III: CONTENIDO DE LA EVANGELIZACIÓN
Contenido esencial y elementos secundarios
25. En la evangelización hay un contenido esencial, una substancia viva, que no se puede modificar ni pasar por alto sin desnaturalizar gravemente la evangelización misma.

Un testimonio al amor del Padre
     26. Evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo.
Testimoniar que ha amado al mundo en su Verbo Encarnado, ha dado a todas las cosas el ser y ha llamado a los hombres a la vida eterna.
Pero este testimonio resulta plenamente evangelizador cuando pone de manifiesto que para el hombre el Creador no es un poder anónimo y lejano: es Padre. "Nosotros somos llamados hijos de Dios, y en verdad lo somos" (56) y, por tanto, somos hermanos los unos de los otros, en Dios.

Centro del mensaje: la salvación en Jesucristo
 27. La evangelización también debe contener siempre – una clara proclamación de que en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación  a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios: Una salvación para realizarse en una comunión con el único Absoluto Dios, que comienza ciertamente en esta vida, pero que tiene su cumplimiento en la eternidad.

Bajo el signo de la esperanza
     28. Por consiguiente, la evangelización no puede por menos de incluir el anuncio profético de un más allá, en continuidad y discontinuidad a la vez con la situación presente.
La evangelización comprende además la predicación de la esperanza en las promesas hechas por Dios mediante la nueva alianza en Jesucristo; la predicación del amor de Dios para con nosotros y de nuestro amor hacia Dios, la predicación del amor fraterno para con todos los hombres –capacidad de donación y de perdón, de renuncia, de ayuda al hermano; la predicación del misterio del mal y de la búsqueda activa del bien.

Un mensaje que afecta a toda la vida
29. La evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que en el curso de los     tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social, del hombre.
La evangelización lleva consigo un mensaje explícito, adaptado a las diversas situaciones y constantemente      actualizado, sobre los derechos y deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar,  sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo; un mensaje, especialmente vigoroso en nuestros días, sobre la liberación.

Un mensaje de liberación
30La Iglesia, repiten los obispos, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total.

En conexión necesaria con la promoción humana
31. Entre evangelización y promoción humana -desarrollo, liberación- existen efectivamente lazos muy fuertes.
·                        Vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizar es un ser sujeto a los problemas sociales y económicos.
·                        Lazos de orden teológico, ya que no se puede disociar el plan de la creación del plan de la redención que llega hasta situaciones muy concretas de injusticia, a la que hay que combatir  y de justicia que hay que restaurar.
·                        Vínculos de orden eminentemente evangélico como es el de la caridad: en efecto, ¿cómo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el auténtico crecimiento del hombre?
No es posible aceptar "que la obra de evangelización pueda o deba olvidar las cuestiones extremadamente graves, tan agitadas hoy día, que atañen a la justicia, a la liberación, al desarrollo y a la paz en el mundo.

La liberación evangélica...
     33. La liberación que la evangelización anuncia y se esfuerza por poner en práctica, más bien hay que decir que:
- Debe abarcar  al hombre entero, en todas sus dimensiones, incluida su apertura al Absoluto, que es Dios;
- Va por tanto unida a una cierta concepción del hombre.
    
... Centrada en el reino de Dios...
     34. Al predicar la liberación y al asociarse a aquellos que actúan y sufren por ella, la Iglesia no admite el circunscribir su misión al solo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales del hombre.
Reafirma la primacía de su vocación espiritual, rechaza la substitución del anuncio del reino por la proclamación de las liberaciones humanas, y proclama también que su contribución a la liberación no sería completa si descuidara anunciar la salvación en Jesucristo.

 ... en una visión evangélica del hombre...
   35. La Iglesia asocia, pero no identifica nunca, liberación humana y salvación en Jesucristo: No es suficiente instaurar la liberación, crear el bienestar y el desarrollo para que llegue el reino de Dios.
     Es más, la Iglesia está plenamente convencida de que toda liberación temporal, toda liberación política, lleva dentro de sí misma el germen de su  propia negación y decae del ideal que ella misma se propone, desde el momento en que sus motivaciones profundas no son las de la justicia en la caridad, la fuerza interior que la mueve no entraña una dimensión  verdaderamente espiritual y su objetivo final no es la salvación y la felicidad en Dios.
    


... que exige una necesaria conversión
     36. La Iglesia considera ciertamente importante y urgente la edificación de estructuras más humanas, más justas, más respetuosas de los derechos de la persona, menos opresivas y menos avasalladoras; pero es consciente de que aun las mejores estructuras, los sistemas más idealizados se convierten pronto en inhumanos si las inclinaciones inhumanas del hombre no son saneadas si no hay una conversión de corazón y de mente por parte de  quienes viven en esas estructuras o las rigen.

Contribución específica de la Iglesia
     38. La liberación que proclama y prepara la evangelización es la que Cristo mismo ha anunciado y dado al hombre con su sacrificio.
¿Cuál es el contenido fundamental de la Evangelización?
¿Cuál es el centro del mensaje del Evangelio?
¿Qué signo ha de distinguir nuestro anuncio?
¿Qué aspectos ha de afectar el mensaje del Evangelio?
¿Por qué la evangelización debe contener un mensaje de liberación?
¿Por qué no hemos de reducir la Evangelización a la liberación humana?
¿Cuál tiene que ser el centro de la liberación evangélica?
¿Por qué hay que excluir la violencia de la liberación evangélica?
¿Cuál es la contribución específica de la Iglesia a la liberación?
En nuestra comunidad ¿Qué contenidos están ocupando el lugar central en vez del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo?
¿Qué contenidos hacen falta en nuestra Catequesis y en los temas que llevamos en nuestros grupos?
¿Qué vamos a hacer para que la vida y la actividad de nuestra comunidad pongan como centro el Misterio de la Santísima Trinidad (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo?

Publicó CCR

15 de diciembre de 2012

Compartamos y vivamos alegres
Para esperar la venida del Mesías

Vivimos en una sociedad marcada por el individualismo que tiene como motor la eficiencia y la productividad que por lo mismo generan ricos cada vez más ricos, a costa de pobres cada vez más pobres.
Para ello reúne al poder económico que a su vez se apoya en el poder político y juntos son cubiertos y solapados por la educación, los medios de comunicación y en muchas ocasiones por los grandes grupos religiosos.
Mientras se acerca la celebración del misterio de la Encarnación somos testigos de los grandes contrastes entre el lujo de unos pocos y la miseria de muchos otros.
Los cristianos, con frecuencia encerrados en el mundo de la oración cerramos los ojos ante el dolor de las grandes mayorías y sobre todo a las causas que lo provocan

El texto de Sofonías nos habla sobre un tiempo poco antes del reinado de Josías. El país se hallaba sumido en la mayor miseria moral y se venía sintiendo la amenaza de Asiria.
Sofonías preanuncia la restauración y redención que Dios va a obrar. Al final de su libro Sofonías vislumbra algunas luces de esperanza: el rey Josías se presenta como un gran reformador y Asiria parece aflojar por el momento su cerco.
Es la ocasión para anunciar días mejores para Jerusalén e invitar a la alegría a través de una gran fiesta en la que todo serán danzas, alegría y regocijo.

La carta a los Filipenses nos repite muchas veces la invitación a vivir la alegría y la razón es la cercanía del Señor

La predicación del Bautista sacudió la conciencia de muchos. Es la voz que viene del desierto y que anuncia que hay que cambiar: volver a Dios, prepararse para acoger al Mesías.
Lo resume todo en una fórmula genial: “El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, que haga lo mismo”.


Y nosotros, ¿qué podemos hacer para acoger a Cristo en medio de esta sociedad en crisis?
Tenemos que luchar por conocer lo que está pasando. Además, no tolerar la mentira o el encubrimiento de la verdad.
Tenemos que conocer, en toda su crudeza, el sufrimiento que se está generando de manera injusta entre nosotros y sobre todo detectar los mecanismos que provocan ese crudo sufrimiento.
Tenemos que conocer los problemas, pero sobre todo las causas, para que nuestra acción no sólo tenga un efecto calmante, sino que trate de corregir el mal de raíz.
Compartamos con los niños regalos, juguetes y golosinas, pero buscando no sólo la alegría temporal, sino ayudando a que crezcan de manera integral.
Compartamos ropa y cobijas con los pobres, pero ofrezcamos oportunidad para que se capaciten y puedan valerse por sí mismos y no sean eternamente dependientes de los demás
Igualmente vale la pena compartir nuestro tiempo con los que defienden los derechos humanos como CADHAC, dirigido por la Hna. Consuelo Morales o Casa Nicolás, albergue para Migrantes dirigido por el P. Luis Eduardo Villarreal Ríos
Prepararnos a celebrar el misterio de la Encarnación nos invita a crecer en la compasión, en la misericordia, en la solidaridad y en la crítica que propone cambios para un mundo mejor.
Apoyemos a todos los que luchan por la paz con justicia
CCR



14 de diciembre de 2012

Exhortación apostólica: Para anuncia el Evangelio
Capítulo
II. ¿QUÉ ES EVANGELIZAR?
  Complejidad de la acción evangelizadora
     17. En la acción evangelizadora de la Iglesia, entran a formar parte ciertamente algunos elementos y aspectos que hay que tener presentes.



Renovación de la humanidad...
     18. Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su      influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad,
La finalidad de la evangelización es este cambio interior: Lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama (49), trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos.

.. y de sectores de la humanidad
19. Para la Iglesia se trata de alcanzar y transformar con      la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de      pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación.
Evangelización de las culturas
     20. Lo que importa es evangelizar -no de una manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces- la cultura y las culturas del hombre.

 Importancia primordial del testimonio
     21. La Buena Nueva debe ser proclamada en primer lugar, mediante el testimonio. Este testimonio constituye ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también muy clara y eficaz, de la Buena Nueva.
Hay en ello un gesto inicial de evangelización. Todos los cristianos están llamados a este testimonio.

Necesidad de un anuncio explícito
     22. Y, sin embargo, esto sigue siendo insuficiente., pues el más hermoso testimonio se revelará a la larga impotente 
No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios.
En cada nueva etapa de la historia humana, la Iglesia, impulsada continuamente por  el deseo de evangelizar, no tiene más que una preocupación: ¿a quién enviar para anunciar este misterio? ¿Cómo lograr que resuene y llegue a todos aquellos que lo deben escuchar?

Hacia una adhesión vital y comunitaria
     23. Efectivamente, el anuncio no adquiere toda su dimensión más que cuando es escuchado, aceptado, asimilado      y cuando hace nacer en quien lo ha recibido una adhesión de corazón.
Adhesión a las verdades, es cierto. Pero, más aún, adhesión al programa de vida  que él propone.
En una palabra, adhesión al reino, es decir, al "mundo nuevo", al nuevo estado de cosas, a la nueva manera de ser, de vivir juntos, que inaugura el Evangelio.
Pero a su vez, la entrada en la comunidad eclesial se expresará a través de muchos otros signos que prolongan y despliegan el signo de la Iglesia.
En el dinamismo de la evangelización, aquel que acoge el Evangelio como Palabra que salva, lo traduce normalmente en estos gestos sacramentales: adhesión a la Iglesia, acogida de los sacramentos que manifiestan y sostienen esta adhesión, por la gracia que confieren.

Impulso nuevo al apostolado
     24. Finalmente, el que ha sido evangelizado evangeliza a su vez: es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia.
¿Qué significa evangelizar para la Iglesia?
¿Cuál es la finalidad de la evangelización?
¿Hasta dónde ha de llegar la Evangelización?
¿Por qué es importante el testimonio de cada cristiano?
¿Por qué se necesita anunciar explícitamente a Jesús?
¿Cuándo adquiere realmente toda su dimensión el anuncio del Evangelio?
En nuestra comunidad ¿Qué nos hace falta para entender de esta manera la Evangelización?
¿Qué cambios vamos a dar para darle a nuestra Evangelización la orientación que nos da el Papa?

8 de diciembre de 2012


Para anunciar el evangelio


Hoy 08 de diciembre del 2012 se cumplen 37 años de que el papa Pablo VI publicó la exhortación apostólica: “Para anunciar el Evangelio” que, a pesar del tiempo transcurrido nos ofrece luces para nuestro trabajo de hoy.
Hice un extracto del documento y espero irlo publicando un capítulo por semana
El contenido del documento es este:
Introducción
Capítulo 1: Del Cristo evangelizador a la Iglesia evangelizadora
Capítulo 2: ¿Qué es evangelizar?
Capítulo 3: Contenido de la Evangelización
Capítulo 4: Medios de Evangelización
Capítulo 5: Los destinatarios de la Evangelización
Capítulo 6: Los agentes de la Evangelización
Capítulo 7: Bajo el dinamismo del Espíritu
Capítulo 1
DEL CRISTO EVANGELIZADOR A LA IGLESIA EVANGELIZADORA
Testimonio y misión de Jesús

     6. El testimonio que el Señor da de Sí mismo "Es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras ciudades" "porque para esto he sido enviado"   "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres".
     Proclamar de ciudad en ciudad, sobre todo a los más pobres, el gozoso  anuncio del cumplimiento de las promesas y de la Alianza propuestas por Dios, tal es la misión para la que Jesús se declara enviado por el Padre.
Todos los aspectos de su Misterio -la misma Encarnación,  los milagros, las enseñanzas, la convocación de sus discípulos, el envío de los Doce, la cruz y la resurrección, la continuidad de su      presencia en medio de los suyos- forman parte de su actividad evangelizadora.

Jesús primer evangelizador
Jesús mismo, Evangelio de Dios ha sido el primero y el más grande evangelizador. Lo ha sido hasta el final, hasta la perfección.

El anuncio del reino de Dios
    8. Cristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un reino, el reino de Dios. Solamente el reino es pues absoluto y todo  el resto es relativo.

El anuncio de la salvación liberadora
     9. Como núcleo y centro de su Buena Nueva, Jesús anuncia la salvación, ese gran don de Dios que es liberación de todo lo que oprime al hombre, pero que es sobre todo liberación del pecado y del maligno, dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por El, de verlo, de entregarse a Él. Todo esto tiene su arranque durante la vida de Cristo, y se logra de manea definitiva por su muerte y resurrección; pero debe ser continuado pacientemente a través de la historia

A costa de grandes sacrificios
     10. Este reino y esta salvación  pueden ser recibidos por todo  hombre, como gracia y misericordia; pero a la vez cada uno debe conquistarlos con la fuerza., Pero, ante todo, cada uno      los consigue mediante un total cambio interior, una      conversión radical, una transformación profunda de la mente y del corazón.

Predicación infatigable
     11. Cristo llevó a cabo esta proclamación del reino de Dios, mediante la predicación infatigable.

Signos evangélicos
     12. Pero El realiza también esta proclamación de la salvación por medio de innumerables signos: enfermos curados, agua convertida en vino, pan multiplicado, muertos que vuelven a la vida y, sobre todo, su propia resurrección.
Y al centro de todo, el signo al que El atribuye una gran importancia: los pequeños, los pobres son evangelizados, se convierten en discípulos suyos, se reúnen "en su nombre" en la gran comunidad de los que creen en El.

Hacia una comunidad evangelizada y evangelizadora
     13. Quienes acogen con sinceridad la Buena Nueva, mediante tal acogida y la participación en la fe, se reúnen      pues en el nombre de Jesús para buscar juntos el reino, construirlo, vivirlo. Ellos constituyen una comunidad que  es a la vez evangelizadora.
Por lo demás, la Buena Nueva del reino que llega y que ya ha comenzado, es para todos los hombres de todos los tiempos. Aquellos que ya la han recibido y que están reunidos en la comunidad de salvación, pueden y deben comunicarla y difundirla.

La evangelización, vocación propia de la Iglesia

     14."Es preciso que anuncie también  el reino de Dios en otras ciudades"  ¡Ay de mí, si no evangelizara!"
     "Nosotros queremos confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia" una tarea y misión que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes.
Evangelizar constituye, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa.

La Iglesia inseparable de Cristo
    16. Existe por tanto un nexo íntimo entre Cristo, la Iglesia y la evangelización. Mientras dure este tiempo de la  Iglesia, es ella la que tiene a su cargo la tarea de evangelizar. Una tarea que no se cumple sin ella, ni mucho menos contra ella.

¿Cuál consideró Jesús que era su misión?
¿Qué fue lo que Jesús anunció?
¿Cuál es el núcleo central del anuncio de Jesús?
¿Con qué actitud realizó Jesús su misión?
¿Qué acompañó el anuncio de Jesús?
¿Qué espera Jesús de los que han recibido la Buena Nueva del Reino?
¿Cuál es la tarea esencial de La Iglesia?
¿Qué luces nos da este capítulo para realizar mejor nuestra Evangelización?