1 de junio de 2013


No excluir a nadie por impuro.

Los cristianos excluímos del culto y sobre todo de la participación en la Cena del Señor a los que viven en unión libre, a los que están casados sólo por el civil y a los que han formado un nuevo hogar (Casados vueltos a casar, cuando aún vive la primer pareja).

Ponemos demasiados requisitos para que las personas puedan ser padrinos en la administración de los Sacramentos, insistimos más en la pureza que en una vida según el Evangelio

Excluímos de nuestro trato a los alcohólicos, drogadictos, madres solteras y a las personas con otra preferencia sexual.

Muchas veces, en nuestras plegarias, pretendemos que Dios haga lo que nosotros queremos, sin que nos cueste y sin estar dispuestos a realizar lo que Dios quiere

 

El judaísmo (la religión judía organizada), nace durante el exilio en Babilonia: Los judíos buscan en esto una manera de mantenerse puros, separados de los demás pueblos.

Insisten por lo tanto en lo que los distingue de los demás: La práctica de la circuncisión, la observancia estricta del sábado y una larga lista de leyes de pureza

Por la misma época se termina de escribir el 1er. libro de los Reyes que forma parte de toda una obra redactada por los teólogos deuteronomistas, favorables a la dinastía de David.

El pasaje de hoy nos habla de la oración de Salomón en la dedicación del templo, en la que, contrario al espíritu excluyente del judaísmo, el rey pide a Yahvé que escuche la oración de todos los extranjeros que acudan al templo.

El evangelio de Lucas nos refiere que un centurión romano está muy preocupado por la salud de uno de sus sirvientes al que apreciaba mucho y estaba a punto de morir.

El centurión, respetando la ley judía excluyente, le manda a Jesús una delegación de gente notable para que le supliquen la curación del sirviente.

Los delegados hablan a Jesús de manera favorable sobre aquel hombre por lo que decide ponerse en camino.

Estando cerca de la casa, el centurión le manda decir que no es digno de que Jesús vaya a su casa, pero que basta con que Jesús mande a la enfermedad y ella le obedecerá.

Jesús admira a aquel hombre y declara que ni en Israel ha encontrado una fe tan grande.

El centurión se muestra creyente por su confianza en Jesús, pero esta fe se manifiesta en el respeto que tiene para la religión judía, aceptándose como indigno.

Más aún la fe del centurión se muestra en la expresión de los delegados: “Ama a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga”

La fe del centurión se manifiesta en la compasión que tiene, no por uno de sus oficiales, hombres de rango, sino por uno de sus sirvientes que sufre.

 

No excluir como impuros en la participación en el culto ha de significar para nosotros, no hacer énfasis en las normas y costumbres de pureza que excluyen a las personas del culto y de modo particular de la Cena del Señor

No excluir como impuros ha de significar para nosotros no hacer énfasis en las normas y costumbres de pureza que impiden ser padrinos de algún Sacramento e insistir más en la importancia de una vida según el Evangelio.

No excluir como impuros tiene que significar para nosotros no rehuir el trato con alcohólicos, drogadictos, madres solteras y personas con otra preferencia sexual.

Tener una fe auténtica tiene que significar para nosotros una confianza total en Dios, pero haciéndonos responsables de lo que nos toca a nosotros  y dispuestos siempre a hacer lo que Dios quiere.

 

CCR

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