6 de agosto de 2016

Atentos a los signos de los tiempos


En el trabajo pastoral con frecuencia no tomamos en cuenta que nuestra actividad sea respuesta a las necesidades de la comunidad y con frecuencia, no tenemos claro lo que queremos lograr.
Esto nos pone en riesgo de hacer lo que nos gusta, lo que queremos, (ciertamente algo bueno), pero que no necesariamente es lo que Dios quiere que hagamos aquí y ahora.

En el libro de la Sabiduría, la sabiduría ocupa una posición altísima, mientras que la justicia atraviesa el libro de punta a punta: justicia, injusticia, justos e injustos, juicio.
El autor es anónimo. Es muy probable que haya vivido en Alejandría. La fecha de composición hacia fines del siglo I a. C. Es cronológicamente el último libro del Antiguo Testamento.
El libro de la Sabiduría es el más importante tratado de «teología política» del Antiguo Testamento. Podemos decir que es un tratado sobre la justicia en el gobierno, con argumentación teológica y orientación doctrinal.
Los israelitas, oprimidos en Egipto, experimentaron que el Señor era su salvador la noche en que murieron los primogénitos de los egipcios.
Por eso aquella noche tuvo una significación trascendental para la historia de los hebreos. Les recordaba las promesas que Dios había hecho a sus padres; que desde entonces Israel fue un pueblo libre y consagrado al Señor.
La primera cena del cordero pascual sirve de modelo a lo que había de ser centro de la vida religiosa y cultural.
La participación en un mismo sacrificio simbolizaba la unión solidaria de un pueblo en un destino común. La celebración pascual recuerda que Dios no cesa de elegir a su pueblo entre los justos y de castigar a los impíos.
El verdadero sabio en la Biblia es el que se esfuerza por conocer la voluntad de Dios, la saborea y la disfruta: en el caso presente el proyecto solidario de obtener la libertad y la Tierra prometida
El Evangelio nos hace ver que los discípulos deben estar en vela y preparados para la venida de Jesús, cuya hora nadie conoce.
Nos lo ilustra con la imagen de un criado que aguarda a su señor, que ha de volver de un banquete de bodas a alguna hora de la noche.
Cuando llame el señor, deberá estar ya el criado a la puerta para abrir, dejar pasar y conducir al señor a su casa.
Para esto está allí el criado y lleva la túnica recogida; como cuando se está de camino, se trabaja o se combate, tiene ceñida la cintura y sostiene en la mano una lámpara encendida.
Si no llevase la túnica recogida no podría ir prontamente a la puerta, y si tuviera que ir primero a buscar la lámpara y encenderla, pondría de mal humor a su señor.
Esto, aplicado al discípulo, significa que a cada momento debe estar equipado moralmente de tal forma que pueda inmediatamente acudir a la llamada del Señor cuando lo llame
El discípulo que está pronto es felicitado, es llamado dichoso por Jesús. Entre dos bienaventuranzas se expresan los bienes que aguardan al siervo que está siempre en vela, incansable y fiel. El Señor le servirá a la mesa
Se cambia por completo la situación: el siervo es señor, y el Señor es siervo. Dios hace participar de su gloria a los que velan.

Para ser cristianos sabios tenemos que esforzarnos por conocer, saborear y disfrutar la voluntad de Jesús, realizada en el servicio a los hermanos más necesitados
Para vivir el Evangelio de hoy que nos pide estar vigilantes tenemos que estar atentos a las señales que Dios nos está dando; podemos descubrirlas en las necesidades que tienen los hermanos, en los problemas de nuestro mundo.
Para ser servidores sabios tenemos que hacerlo con objetivos claros, definiendo lo que queremos lograr y buscando la mejor manera de organizaros para lograrlo.
¡Tierra, Techo y Trabajo son derechos sagrados!
¡Ningún trabajador sin derechos!
¡Ninguna familia sin viviendas!
¡Ningún campesino sin tierra!
¡Ningún pueblo sin territorio!

Agosto 06 del 2016
Cosme Carlos Ríos






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