16 de abril de 2016

Escuchar a Jesús y seguirlo

Escuchar a Jesús y seguirlo

Los cristianos hemos buscado como fuente de espiritualidad, la oración y poco o nada de tiempo dedicamos a escuchar de viva voz las enseñanzas de Jesús, el Buen Pastor.
Nuestra vida cristiana está tejida de una serie de prácticas religiosas, pero no tiene como tinte la misericordia que fue el rumbo que  siguió Jesús en toda su vida.

Los pastores Pablo y Bernabé, invitados en la sinagoga a tomar la palabra, proclaman a Jesús como salvador de todos los hombres y esto provoca una violenta reacción de parte de los judíos frente a ellos.
Pablo declara que el mensaje de salvación debía se predicado en primer lugar a los judíos, pero tomando en cuenta que lo rechazan, Pablo y Bernabé toman la decisión de llevarlo a los no judíos.
El libro del Apocalipsis nos presenta una visión: una multitud inmensa, universal ante el trono (del Padre) y el Cordero degollado y en pie (Jesús muerto y resucitado)
Esta multitud está formada por aquellos que habiéndose hecho seguidores de Jesús, fueron sacrificados por proseguir su causa.
El Cordero, Jesús es quien los pastoree y les concede la plenitud de la vida y les enjuga toda lágrima.
Para comprender el texto del Evangelio de hoy conviene tomar en cuenta que los jerarcas político-religiosos de Israel habían esclavizado al pueblo, dominándolo por medio del miedo a Dios.
La escena que se nos presenta es tensa y conflictiva. Jesús está paseando dentro del recinto del templo. De pronto, un grupo de judíos lo rodea acosándolo con aire amenazador.
Jesús no se intimida, sino que les reprocha abiertamente su falta de fe: «Ustedes no creen porque no son ovejas mías». El evangelista dice que, al terminar de hablar, los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Para probar que no son ovejas suyas, Jesús se atreve a explicarles qué significa ser de los suyos. Solo subraya dos rasgos, los más esenciales e imprescindibles: «Mis ovejas escuchan mi voz… y me siguen».
Lo primero es despertar la capacidad de escuchar a Jesús. Desarrollar mucho más en nuestras comunidades la sensibilidad de saber captar la Palabra que viene de Jesús.
Si queremos mantener una fé auténtica, hemos de aprender a poner en el centro de nuestras comunidades la Palabra viva, concreta e inconfundible de Jesús, nuestro Pastor.
Pero no basta escuchar su voz. Es necesario seguir a Jesús. Ha llegado el momento de decidirnos a vivir la fe cristiana como un verdadero seguimiento de Jesús.

Después de veinte siglos, los cristianos necesitamos recordar de nuevo que lo esencial para ser la Iglesia de Jesús es escuchar su voz y seguir sus pasos.
Las ovejas precisamente porque  siguen a Jesús, tienen que ser personas libres, adultas, que saben escuchar y que han tenido que responder responsablemente a un mensaje que les asegura definitivamente la vida.
Estas as ovejas  son la nueva humanidad, la semilla de un mundo nuevo en el que, si tiene que haber pastores, tendrán que serlo al estilo de Jesús.

Escuchar a Jesús hoy implica antes que nada poner el oído atento al clamor de aquellos que sufren porque no es respetada su dignidad humana.
Escuchar a Jesús hoy implica, leer, meditar y proclamar el Evangelio de modo que ilumine nuestra vida y transforme nuestra realidad
Escuchar a Jesús hoy implica promover la lectura del Evangelio promoviendo talleres y círculos bíblicos.
Seguir a Jesús, hoy implica la práctica permanente de la misericordia para con los que sufren a nuestro alrededor
Cosme Carlos Ríos
Abril 16 del 2016



No hay comentarios:

Publicar un comentario